Paciencia ante todo!

Crecimiento sin violencia!

Como un globo que se va hinchando y va a estallar,muchos padres desesperan ante sus hijos y recurren hasta el castigo físico.

La cachetada es contraproducente, hay opciones más eficaces. Esta no tiene ningún valor educativo, y en lugar de ayudar a resolver los conflictos, solo sirve para que el adulto se desahogue y esto puede destruir la relación entre hijos y padres.

Durante la infancia, los pequeños suelen aceptar todo lo que le manifiestan sus padres y reconocen su autoridad, pero en la adolescencia surge su actitud crítica y rebelde. Llega para sus mayores, el momento de marcarles hasta donde pueden llegar.

Y también llega para los padres la tentación de darles una bofetada a sus hijos cuando no consiguen marcarles los límites que les quieren inculcar y se sienten incapaces de controlarlos. Pero el castigo físico definitivamente no parece ser la mejor solución.

Presta atención

La pubertad, esa temida etapa en que se produce el paso de la infancia a la adolescencia, en los hijos, suele encontrar desprevenidos a los padres y los hace sentir descolocados, asegura la pedagoga y psicóloga Monserrat Domenech,experta en las complejas y problemáticas relaciones de jóvenes y mayores en el seno de las familias. Según la autora del libro Padres y Adolescentes! Cuantas dudas, las soluciones que eran eficaces para resolver los conflictos con un niño de repente se muestran inútiles para lidiar con un joven.

Pero a menudo la adolescencia está excesivamente mitificada por muchos padres que creen que es mucho más difícil de lo que en realidad es. Olvidan que puede ser una etapa enriquecedora para ellos mismos, porque está repleta no solo de conflictos, como temen sino también de retos personales y descubrimientos a veces divertidos.

Si se toma como un proceso creativo en el que el aprendizaje de ambas generaciones, es reciproco, la pubertad puede ser una gran escuela para todos, asegura Monserrat Domenech.

Mantén tu posición

Según la pedagoga y psicóloga hay algo que todos los padres deberían tener muy claro: la diferencia generacional debe existir. Es muy positivo educar con empatía y conocer los gustos y tendencias de los jóvenes, pero los roles han de mantenerse claramente separados.

Pero como deben los padres tratar a un hijo que parece totalmente fuera de control cuando ellos mismos están al borde de un ataque de nervios por esa rebeldía adolescente y la única y expedita solución parece ser levantarle la mano y darle una cachetada para que termine de portarse mal….

Según Domenech cuando la rebelión sobrepasa la barrera de lo permisible, y por ejemplo deriva en insultos, o en una rabieta que parece no tener fin, hasta el educador más progresista se ve tentado a recurrir al viejo método: la cachetada.

Espera que todo pase: Para la especialista no sirve de nada enredarse en una discusión cuando el adolescente esta fuera de si. Cualquier respuesta que le dé la empleara para reforzar sus argumentos ya que está convencido de que tiene la razón. Además mientras dure la discusión el joven tendrá esperanzas de salirse con la suya, y por lo tanto seguirá presionando.

Hay que pasar al dialogo en el momento preciso prosigue la especialista y después de la rabieta es el momento de hablar con su hijo o hija sobre el asunto o el problema. Puede sorprenderle mientras esté jugando con la videoconsola o escuchando música tranquilamente para dialogar.

Las soluciones que eran eficaces para resolver los conflictos con un niño les resultan inútiles a los padres al momento de lidiar o con un joven. Entonces surge la tentación de aplicarles un castigo físico cuando se descontrolan o rebelan.

Fuente: Segura Omar: Revista Farmatodo 2010.

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