Las etapas de la empatía en los niños

Los psicólogos del desarrollo señalan que existen en realidad dos comportamientos para la empatía: una reacción emocional hacia los demás, que normalmente se desarrolla en los primeros seis años de la vida de un niño y una reacción cognoscitiva que determina el grado en el que los niños de más edad son capaces de percibir el punto de vista o la perspectiva de otra persona.

Podemos observar una empatía emocional en la mayoría de los niños pequeños a lo largo de su primer año de vida. Los bebes suelen darse vuelta para observar a otro niño llorar y frecuentemente se pondrán a llorar también.

El psicólogo del desarrollo Martin Hoffman denomina “empatía global” debido a la incapacidad del niño para distinguir entre el mismo y su mundo, interpretando la aflicción de cualquier otro bebe como propia.

Entre la edad de uno y dos años, los niños ingresan en una segunda de la empatía en la que pueden ver claramente que la congoja de otra persona no es la propia. Debido a su desarrollo cognoscitivo inmaduro, no están seguros de lo que deberían hacer exactamente, adquiriendo un estado de confusión empática.

A los seis años se inicia la etapa de la empatía cognoscitiva: La capacidad de ver las cosas desde la perspectiva de la otra persona y actuar en consecuencia. Las capacidades relacionadas con la adopción de una perspectiva de la otra persona y actuar en consecuencia. Las capacidades relacionadas con la adopción de una perspectiva le permiten a un niño saber cuándo acercarse a un amigo desdichado y cuando dejarlo tranquilo.

La empatía cognoscitiva no requiere de comunicación emocional tal como el llanto porque un niño ya ha desarrollado entonces un punto de referencia o modelo interno respecto de cómo puede sentirse una persona en una situación de congoja ya que lo demuestre o no.

Hacia el final de la niñez entre los diez y doce años, los niños expanden su empatía, mas allá de aquellos a los que conocen u observan directamente, para incluir grupos de gente que no conocieron nunca.

En esta etapa denominada empatía abstracta, los niños expresan su preocupación por gente que tiene menos ventajas que ellos, ya sea que vivan en otra manzana o país. Cuando los niños hacen algo acerca de estas diferencias percibidas a través de actos caritativos y altruistas, podemos suponer que han adquirido en forma completa la capacidad de empatía del Cociente Emocional.

Al enseñarles a los niños a preocuparse por los demás, no hay nada que reemplace la experiencia; hablar no es suficiente.

Aunque el lenguaje y la lógica del cerebro pensante son importantes cuando se le enseña valores a su hijo, no modelaran su conducta como los sentimientos de orgullo y pertenencia que acompañan los actos de atención y ayuda a los demás.

Rosa Rodríguez Jaén Lic. en Educación Inicial-11-11-2017.

Fuente: Shapiro,Lawrence.La inteligencia emocional de los niños. Cociente Intelectual. Una guía para Padres y Maestros.

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