Fijar límites

Los límites y las reglas son fundamentales para el desarrollo, crecimiento y seguridad de las personas y sus instituciones. Nada ni nadie puede funcionar correctamente, careciendo de reglas.

Si en un salón de clases no existen reglas habría un caos y los alumnos poco podrían aprender. Sí una ciudad careciera de leyes, no habría seguridad para vivir. De la misma manera una familia debería poseer reglas, basadas en su propio sistema de valores.

Si tu hijo adolescente es responsable y tiene criterio para manejarse seguramente no necesitara mucho más que algunas pautas firmes y claras. Pero si no es así tendrás que recrear todo un sistema de reglas y valores que además sean supervisadas en forma mucho más severa.

Lo ideal es, fijar reglas preventivas muy claras respecto con quien le está permitido juntarse. Cuales cosas puede hacer, donde se le deja ir y cuando puede ir y cuando debe volver.

Adiós a las bofetadas

Según la experta este tipo de reacción hay que evitarla a toda costa porque puede destruir la relación entre hijos y padres. La bofetada no tiene ningún valor educativo, y en lugar de ayudar a resolver los conflictos, solo sirve para que el adulto se desahogue. Dado que es un signo de impotencia, debilita la autoridad moral de los padres y la seguridad que los hijos buscan en ellos.

Cuando los niños están a flor de piel es muy difícil llegar a un acuerdo y entonces es preferible pedir un tiempo muerto. Es mejor dejar el conflicto por un tiempo porque es inútil abordarlo ahora y no ay que tomar ninguna determinación que pueda resultar contraproducente, señala.

Algunos consejos

Domenech sugiere evitar los alardes de autoridad ya que las respuestas de tipo porque lo digo yo, desacreditan a los padres. Los adolescentes entienden las cosas mejor de lo que se supone, por lo cual se deben razonar los argumentos que se les exponen.

En lugar de insistir en lo que tienen prohibido, es mejor recordarles lo que se les está permitiendo y la responsabilidad que han de asumir con respecto a ellos mismos y hacia los adultos aconseja.

También es preferible incentivar al adolescente en vez de reganarlo. Si un hijo no está estudiando el día antes de un examen se le puede preguntar, te falta mucho o bien recordarle los beneficios de sacar una buena nota, por ejemplo que dispondrá de más tiempo libre.

Rosa Rodríguez Jaen.Lic en Educación Inicial.28-11-2017.

Fuente: Segura,Omar. Revista Farmatodo Agosto 2010

(Leído 11 veces, 2 lecturas hoy)

Escríbenos, tu comentario nos interesa!

  • Estadísticas

  • Visitas

  • Contacto

  • Dirección: Rosa Rodriguez Jaén. Lic en Educación Inicial