Enseñar a pensar

En el transcurrir de la historias han sido muchos los autores que han determinado e investigado acerca del desarrollo de la inteligencia en el ser humano y han concluido que la inteligencia de los niños se desarrolla plenamente o no depende en gran medida de que los adultos guíen sus primeras experiencias de aprendizaje antes de que el niño asista a la escuela.

Diversos teóricos han demostrado de modo concluyente la importancia central de estimular las primeras experiencias de aprendizaje para influir en el posterior desarrollo intelectual del niño.

A medida que los niños se hacen mayores disminuye la influencia que las experiencias ejercen en su desarrollo intelectual. Las experiencias de aprendizaje que los niños viven antes de empezar a ir a la escuela tienen una importancia primordial debido a que para entonces ya habrán tenido lugar dos tercios de su desarrollo intelectual. Cuantas más oportunidades den los padres a sus hijos para que estos exploren y se relacionen con lo que les rodea, mas cosas tocan, ven y oyen los pequeños y mas probabilidades habrá de que su capacidad intelectual se desarrolle plenamente.

El mundo de los niños pequeños es un lugar cualitativamente distinto del mundo de los niños de más edad o de los adultos. Durante los primeros años, el mundo de los niños esta dominado por sus sentidos, es decir, los niños lo conocen a través de sus manos, los ojos, los oídos. Los niños comprenden las cosas con sus cuerpos en términos de actos, en lugar de hacerlo de un modo mas abstracto con sus mentes. La información que en sus primeros años recogen acerca del mundo material les proporciona los elementos para la posterior comprensión lógica del mundo.

Diversos estímulos sensoriales: visiones, sonidos, olores,tacto,son cruciales para el comienzo del desarrollo cognoscitivo. Basándose en estudios de animales, los psicólogos han comprobado que las experiencias primerizas con tareas de aprendizaje estimulantes, de hecho cambian la estructura y la química del cerebro, haciendo que este sea más receptivo al aprendizaje posterior y más complejo.
Si bien, se ha comprobado la importancia de los estímulos sensoriales adecuados para el desarrollo de la inteligencia del niño, esto no significa que haya que someter a los niños a un bombardeo de estímulos o a empujarlos a desarrollar una serie de actividades frenéticas. Si se somete a los niños a demasiados estimulas y se les obliga a desarrollar demasiadas actividades lo único que se consigue es que dejen de prestar atención.

En cambio, si los estímulos y la actividad son insuficientes, los niños se volverán apáticos y retraídos.

El ambiente ideal es aquel en el que las necesidades del niño hacen juego con el número apropiado de estímulos y actividades.

Nunca se exagerara la importancia que tiene la participación de los padres en experiencias activas con sus hijos. Jean Piaget afirma que la “inteligencia es actividad” y en ningún momento es esto mas cierto que en el aprendizaje de los primeros años de vida. En una época en el que el miembro de la familia media se pasa siete horas diarias viendo la televisión y solo catorce minutos al día hablando con la familia, la necesidad de una interacción directa entre padres e hijos se hace aguda.

Aunque existan programas de televisión excelente que contribuyen a que los niños aprendan, falta en ellos el ingrediente crucial del aprendizaje a saber: la participación activa. En un mundo cada vez mas mecánico y pasivo, los padres preocupados necesitan planear momentos que proporcionen a sus hijos pequeños estímulos sensoriales directos y experiencias compartidas.

Rosa Rodríguez Jaen.Lic en Educación Inicial.

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Un comentario

  1. Rosa Rodriguez
    Excelente articulo!

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